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Los patrocinadores occidentales del Estado Islámico

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25-02-15

Guillaume Borel

Numerosos han sido los artículos que han aparecido en los medios independientes desde el nacimiento del Estado Islámico, también llamado Daesh o ISIS, para señalar el ambivalente papel que han jugado los países occidentales, así como los actores regionales, en el surgimiento y el potente crecimiento de ese movimiento armado fundamentalista.

Si finalmente EE.UU. se decidió a intervenir en agosto de 2014 para detener el avance yihadista sobre la capital iraquí de Bagdad, su compromiso se ha limitado hasta ahora a bombardeos aéreos y a la formación de una coalición internacional destinada a legitimar su iniciativa. Entre la cuarentena de países que se han comprometido junto a Washington solo Francia, el Reino Unido, Jordania e Israel han llevado a cabo operativos aéreos y no está previsto enviar tropas al terreno. Los demás países europeos como Alemania, Italia, Polonia y Dinamarca solo se han comprometido a enviar material militar ligero al Estado iraquí y a los combatientes kurdos. Los demás países oficialmente comprometidos con esta coalición se han limitado a una declaración humanitaria, tal el caso de los países árabes como Kuwait, Arabia Saudí e incluso Turquía.

La reticencia de EE.UU. y sus aliados a comprometerse en acciones militares concretas contra el Estado Islámico se explica en gran parte por el hecho de que los yihadistas enfrentados hoya por la coalición internacional son los mismos que fueron armados, apoyados y financiados cuando se hallaban en territorio sirio con el objetivo de derrocar el Gobierno de Bachar Al-Assad.

Aún hoy cuando Estados Unidos y sus aliados realizan operativos aéreos para detener el avance de los yihadistas en Irak, la ambivalencia del bloque estadounidense-occidental con respecto a ellos se traduce en el terreno en abiertas acciones de apoyo, especialmente en el territorio sirio, pero también en Irak. Esos mismos grupos fundamentalistas que pretende combatir la coalición siguen siendo aliados de los objetivos operativos de la coalición conducida por EE.UU. y su proyecto de remodelación geopolítica de la región.

El plan de remodelación de Oriente Medio

La iniciativa de formar el “Gran Oriente Medio” fue desvelada por Georges W. Bush en 2003, poco antes de la invasión de Irak. Ese plan concebido inicialmente por los israelíes y conocido como “Una estrategia para Israel en la década de 1980” con ocasión de su primera publicación en 1982 en la revista de la organización sionista mundial Kivunim, preveía la remodelación de los estados árabes a partir de un enfoque étnico-religioso que garantizaría la seguridad y la permanencia del Estado y judío y solucionaría el problema planteado por la presencia palestina. Este plan preveía especialmente la partición de Siria en tres estados, druso, alauita y sunita; la de Irak en sunita, kurdo y chiita; y también incluía a Jordania, parte de cuyo territorio estaría reservado a los palestinos. Este plan fue retomado por los círculos neoconservadores de EE.UU. y dio nacimiento al proyecto del “Gran Oriente Medio” de Georges Bush. Se trataba de la balcanización de los estados existentes y su ventaja residía en crear estados débiles bajo el protectorado de la superpotencia estadounidense y por lo tanto fácilmente controlables, según el modelo de Kuwait y Catar. En el 2006 la revista militar estadounidense Armed Forces Journal publicó un mapa de los recortes:

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En dicho mapa se destaca que los territorios conquistados por el Estado Islámico en Irak coinciden con el proyecto estadounidense de crear un estado sunita en el norte del país. La entrada de Estados Unidos en la guerra y el comienzo de los bombardeos aéreos coincide igualmente con el avance de los yihadistas sobre Bagdad y responde al riesgo de caída de la capital iraquí y una escisión del Estado Islámico en el sur del país. Es fácil comprender entonces que la estrategia estadounidense de bombardeos no se dirige en absoluto a destruir el Estado Islámico sino únicamente a contenerlo en las fronteras que se le han asignado en la remodelación proyectada para Oriente Medio por los neoconservadores.

La lucha oficial contra la “amenaza terrorista” y la barbarie enmascaran en realidad la necesidad de controlar y enmarcar la expansión del territorio iraquí. Del lado sirio el Estado Islámico sirve a los intereses estratégicos de Estados Unidos y sus aliados en el proyecto de remodelación de Siria y los obliga así a jugar así un doble y esquizofrénico juego.

El doble juego de Estados Unidos e Israel

Muchas fuentes han señalado la aparición de armas estadounidenses caídas “accidentalmente” en manos de los combatientes del Estado Islámico. Tal fue el caso de octubre en Kobani, Siria y Jaloula en Irak, como indica el diputado iraquí Sattar Ghanam. Tres convoyes con armas fueron abandonados a los combatientes islámicos asediados por un avión militar de la coalición. En Kobani, donde los combatientes de Daesh se enfrentaban a las milicias kurdas a principios de octubre, los aviones de Estados Unidos dejaron caer “por error”, según el Pentágono, un cargamento de armas, medicamentos y víveres que contenía gran cantidad de cohetes RPG.

El 28 de diciembre una comisión del Parlamento iraquí emitió una declaración acusando a EE.UU. de apoyar al Estado Islámico. Los parlamentarios acusaban al ejército estadounidense de proporcionar armas a los yihadistas. Cuando los citó la agencia rusa RIA Novosti afirmaron:

El alcalde de la ciudad de Balad declaró también que un helicóptero apache de EE.UU. había arrojado armas a los terroristas que se hallaban rodeados en la aldea de Al-Khudair.

En el lado sirio Estados Unidos continúa suministrando armas a los rebeldes “moderados”. Sin embargo es muy frecuente encontrarlas en manos de los grupos yihadistas fanáticos como el frente Al-Nusra, la rama siria de Al Qaida. Según el periódico en línea New Eastern Outlook el último episodio registrado se relaciona con los misiles antitanques TOW que se habían entregado, en mayo, a las facciones rebeldes sirias Harakat Hazm controladas por la CIA. Sin embargo un video mostrado por Al-Nusra muestra el uso de dichas armas en ataques a bases militares sirias. Los dos grupos se han fusionado y combaten juntos al ejército sirio en la región de Alepo. La hipótesis de que el frente Al-Nusra habría “tomado por la fuerza” los misiles no parece creíble desde el momento en que el video muestra usándolos a un miliciano que estuvo adiestrado en su manejo.

Hay que agregar que a esta ayuda militar directa se suma la campaña de bombardeos aéreos que bajo la cobertura de estar luchando oficialmente contra las fuentes financieras del Estado Islámico se ha centrado especialmente en la infraestructura petrolera siria, como los oleoductos y las refinerías. Que no han sido utilizadas por los yihadistas, como informaba el periodista Maram Susli, que utilizan camiones para llevar el petróleo a Turquía, donde lo venden en el mercado negro. En realidad esos bombardeos tienen como objetivo destruir la infraestructura energética siria, con el objeto de debilitar la economía y el régimen sirio pero también eliminar la competencia regional de la provisión árabe saudita y de Catar.

Israel persigue el mismo doble juego de su aliado histórico, en principio para formar y apoyar a los yihadistas sobre territorio sirio. De modo que los observadores de la ONU en la meseta del Golán, en la frontera Siria, han dado testimonio de la asistencia que proporcionaba el Estado hebreo a los combatientes yihadistas del frente Jabhat al Nusra, socio de Al Qaida, según un informe enviado a la ONU. Ese mismo informe describe los contactos directos y el envío de material por parte del ejército israelí. Según otras fuentes citadas por Al Manar, las fuerzas israelíes habrían ubicado en marzo de 2013 un hospital improvisado para atender a los rebeldes y a los transferidos de otros hospitales del norte de Tel Aviv.

La aviación israelí acosa también a blancos militares sirios con el respaldo de la coalición internacional y su lucha contra el Estado Islámico. Según la televisión siria ha atacado desde diciembre la zona del aeropuerto de Damasco y el aeródromo de la ciudad de Dima, donde no habían sido identificadas fuerzas yihadistas. Según la radio internacional iraní IRIB, la aviación israelí había atacado también los sistemas antimisiles sirios S300 cerca del aeropuerto de Damasco. El régimen sirio lógicamente ha declarado que “Tel Aviv y sus aliados occidentales ayudan a los grupos de milicianos de Al Qaida que operan en el interior de Siria”.

Finalmente, según el sitio israelí Debkafile, el Estado hebreo continúa apoyando y formando grupos yihadistas. En un artículo del 17 de diciembre, el sitio afirma que las milicias rebeldes sirias y las brigadas al Yarmouk Shuhada, formadas y entrenadas por oficiales de EE.UU. y expertos de la CIA en Jordania y apoyadas por el ejército israelí, han abandonado a sus patrocinadores y se han unido al Estado Islámico en Irak y en Siria. Se trataba de una fuerza de unos 2.000 hombres que operaban a lo largo de la frontera siria-israelí y controlaban también parte de la frontera jordana. Según Debkafile:

“la incorporación de las brigadas al campo yihadista radical había sido negociado durante las dos semanas precedentes por su comandante Mousab Ali Qarfan, también conocido bajo el nombre Mousab Zaytouneh, quien estaba en contacto directo con el jefe del ISIS Abu Baqr que según nuestras fuentes ha reubicado recientemente su cuartel general en Al-Raqqa, al norte de Siria”.

De modo que uno puede preguntarse como una defección de semejante tamaño puede producirse en forma “inesperada” o si en realidad no constituye más que una precaución operativa que permite enmascarar el apoyo táctico y operativo al ISIS…

El papel de Turquía  

En el mes de noviembre un diputado turco del Partido Republicano del Pueblo revelaba que un buque de carga con armas estadounidenses destinadas a los combatientes del Estado Islámico había atracado en el puerto turco de Iskanderun. Turquía sirve de base posterior y de puerta de entrada a los combatientes extranjeros, como quedó demostrado a través de una encuesta de la cadena de televisión M6 titulada “Jóvenes, franceses y yihadistas, los nuevos reclutas del Estado Islámico”, difundida en noviembre y que se refería a los sitios franceses de reclutamiento hasta la frontera turca-siria. Según el diario suizo Le Temps las autoridades turcas habrían dejado pasar alrededor de 10.000 yihadistas hacia Siria e Irak, también habrían puesto a disposición de los combatientes un campo de entrenamiento y los hospitales turcos para curar a los heridos. Con oportunidad de la batalla de octubre por el control de la ciudad fronteriza kurda de Kobani, las autoridades de Ankara se negaron a seguir aportando su apoyo logístico a los peshmeres kurdos, autorizando la creación en su territorio de un corredor destinado a trasladar armas y combatientes y relanzando la ofensiva contra las bases militares del PKK en su territorio.

En su blog Quai d’Orient y sobre la base de una fuente diplomática el periodista Christian Chesnot manifiesta:

“Los elementos del Estado islámico se recuperan en los hospitales turcos. Los yihadistas cruzan la frontera para descansar y mantener reuniones en territorio turco aunque los servicios de control turcos están completamente al tanto”.

Estas informaciones han sido confirmadas por el periodista del Washington Times Daniel Pipes, basándose en diferentes medios turcos:

“Los kurdos, los expertos universitarios y la oposición kurda acuerdan reconocer que sirios, turcos (estimados en unos 3.000) y otros combatientes extranjeros (especialmente saudíes pero también un importante número de occidentales) han atravesado a su gusto la frontera turca-siria a menudo para unirse al EIIL. Es lo que el periodista turco Kadri Grusel llama la “autopista yihadista de dos sentidos”, que no es molestada por controles fronterizos y a veces cuenta con la ayuda activa de los servicios de información turcos”.

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Una foto publicada en el diario turco Hurriet Daily News el 13 de junio de 2014 muestra a un comandante del EI, Abu Muhammad, atendido en el hospital estatal de Hatay. Según Daniel Pipes los turcos han aportado también apoyo logístico, armas y entrenamiento a los combatientes del EI. Los yihadistas habrían sido entrenados por militares en servicio. Un opositor político estima que la financiación podría llegar a los 800 millones de dólares. No es por lo tanto sorprendente que los bastiones del EIIL en Siria se hallen a lo largo de la frontera turca.

En junio de 2014 la AFP despachaba informes aparecidos en la prensa turca que revelaban la existencia de una circular del ministro del Interior Muanmer Güler recomendando ofrecer hospedaje y asistencia a los combatientes del frente Al-Nusra.

Pero hubo que esperar al 2 de octubre para que Turquía, bajo la constante presión de Washington, autorizase el uso oficial de las bases militares de la coalición internacional con fines “humanitarios”. Ha rechazado sin embargo todo compromiso directo en el conflicto poniendo como condición el establecimiento de una zona “tampón” a lo largo de su frontera con Siria y una zona de exclusión aérea, así como el entrenamiento y la provisión de armas a los llamados rebeldes “moderados” Cuando se sabe que la mayor parte de esos mismos rebeldes “moderados”, previamente formados y armados por el bloque estadounidense-occidental se han incorporado masivamente a las filas del Estado Islámico resulta evidente que Turquía no desea en absoluto enfrentar una lucha contra los yihadistas, a los que continúa apoyando ampliamente con el objeto de derrocar al Gobierno de Bachar Al-Assad y despedazar Siria en su propio provecho. En este sentido persigue fines geoestratégicos propios, a semejanza de EE.UU. e Israel que se han embarcado en una lucha ficticia contra los yihadistas fundamentalistas, a los que sin embargo siguen apoyando, con el fin de llegar de manera indirecta a la remodelación de Oriente Medio.

En vista de estos elementos de prueba de este doble juego demostrado aquí y de libre acceso en la prensa regional e internacional, resulta legítimo preguntarse qué papel desempeñan los países miembros de la coalición internacional en este juego de engaños y cuáles son sus intereses geoestratégicos, en particular en lo concerniente a Francia, que como antigua potencia colonial fue tradicionalmente aliada de Siria hasta el cambio de su política extranjera encabezada por Sarkozy y su alineamiento con Estados Unidos…

 

Traducido del francés para Rebelión por Susana Merino

 

Fuente Rebelíon Los patrocinadores del Estado Islámico

Fuente original Les sponsors occidentaux